¿Tendrá COVID-19 un impacto negativo en la seguridad alimentaria a nivel mundial?

Tanto las vidas como los medios de subsistencia corren peligro a causa de esta pandemia.

La enfermedad se está extendiendo rápidamente. Ya no es un problema regional, sino un problema mundial que requiere una respuesta a nivel global.

Sabemos que al final retrocederá, pero no sabemos cuán rápido sucederá. También sabemos que esta conmoción es algo fuera de lo común, ya que afecta a elementos importantes tanto en el suministro como en la demanda de alimentos.

Nos exponemos a una crisis alimentaria inminente, a menos que se adopten rápidamente medidas para proteger a los más vulnerables, mantener activas las cadenas mundiales de suministro de alimentos y mitigar los efectos de la pandemia en el sistema alimentario.

Los cierres de fronteras, las cuarentenas y las interrupciones de los mercados, la cadena de suministro y el comercio podrían limitar el acceso de las personas a fuentes de alimentos suficientes, diversas y nutritivas, en especial en los países afectados duramente por el virus o que ya sufrían niveles elevados de inseguridad alimentaria.

Pero no hay necesidad de que el mundo entre en pánico. A nivel global, hay suficientes alimentos para todos. Los responsables políticos de todo el mundo deben tener cuidado de no repetir los errores cometidos durante la crisis alimentaria de 2007-08, y hacer que esta crisis sanitaria se convierta en una crisis alimentaria totalmente evitable. 

A medida que el virus se propaga, los casos aumentan y las medidas se hacen más estrictas. Hay innumerables maneras, sin embargo, en las que el sistema alimentario mundial será puesto a prueba y sometido a presión en las próximas semanas y meses

  • Por ahora, las perturbaciones son mínimas ya que el suministro de alimentos ha sido adecuado y los mercados se han mantenido estables. Sin embargo, ya hemos visto desafíos en términos de cuellos de botella logísticos (no poder mover los alimentos del punto A al punto B), que por ahora –a mediados de abril- se han resuelto en la mayoría de los casos, y es probable que se estén llegando al mercado menos alimentos de elevado valor (es decir, frutas y hortalizas).
  • A partir de abril/mayo, esperamos interrupciones en las cadenas de suministro de alimentos. Por ejemplo: restricciones de movimientos, así como el comportamiento primario de rechazo de los trabajadores, pueden impedir que los agricultores se dediquen a las tareas agrícolas y que los procesadores de alimentos -que manejan la gran mayoría de los productos agrícolas- se dediquen a la elaboración. La escasez de fertilizantes, medicamentos veterinarios y otros insumos podría afectar a la producción agrícola. El cierre de restaurantes y la menor frecuencia de compras en tiendas de comestibles reducen la demanda de productos frescos y pesqueros, lo que afecta a productores y proveedores. Los sectores de la agricultura, la pesca y la acuicultura se ven especialmente afectados por las restricciones al turismo, el cierre de restaurantes y cafeterías y la suspensión de los almuerzos escolares.

En cualquier escenario, los más afectados serán los segmentos más pobres y vulnerables de la población (incluidos los migrantes, desplazados y los que padecen conflictos). Los países en crisis prolongadas también sufren de una inversión insuficiente en salud pública, lo que amplificará los efectos de la pandemia.